sábado, 12 de abril de 2014

Este blog tiene el propósito de cumplimentar la actividad “Lectura: estrategias de lectura de la asignatura “Didáctica de la Lengua Española” perteneciente al segundo curso del grado de maestro en Educación Primaria. En ella se nos propone que cada alumno, de forma individual y pública, seleccione un capítulo del libro  “Estrategias de lectura” de Isabel Sole, y exponga una reflexión acerca de lo leído así como un juego o actividad de comprensión lectora derivado de sus reflexiones.


Opinión-reflexión de un capítulo del libro:

Tras un visionado detenido del índice, decidí escoger el capítulo 4 “la enseñanza de estrategias de comprensión lectora”. En general, todos los contenidos del libro me resultaron atrayentes, pero en particular este bloque captó más mi interés. Pocos docentes podemos mirar a otro lado cuando en frente tenemos las palabras “enseñar” y “estrategias”.

Son diversos los apartados tratados dentro de este capítulo, de gran interés pedagógico todos ellos, con la única salvedad de “los tipos de textos” que a mi juicio es extremadamente teórico (muy similar a lo que aparece en cualquier libro de la ESO.)

En primer lugar aborda, de forma general, el concepto de estrategia, y lo particulariza en la enseñanza de la lectura. La autora explica que las estrategias son sospechas inteligentes, no detallan ni prescriben totalmente el curso de la acción, sino que tienen un orden más elevado perteneciente a la metacognición. Es fundamental que sean procedimientos de tipo general, que no estén sujetas a una clase de contenido, sino que puedan ser transferidos a diversas situaciones de lectura. Este planteamiento me parece especialmente acertado, puesto que buscamos lectores autónomos, no alumnos que precisen estar eternamente guiados por un preceptor. Esas estrategias deben interiorizarse y han de tener en la flexibilidad una de sus grandes virtudes.

Tras todo esto justifica el por qué enseñar dichas estrategias. Pues para poder precisamente leer, en el sentido más amplio de la palabra. Para, como decíamos con anterioridad, capacitar a nuestros alumnos a “leer en silencio” el día de mañana. De este modo estamos trabajando de forma clara y eficaz un concepto muy actual, el de “aprende a aprender”. La claridad del contenido, los conocimientos previos del lector, así como las estrategias que éste utilice, serán las tres piezas claves para la decodificación y comprensión de un texto.

Tras esto, la autora desarrolla con cierta profundidad las propuestas de diferentes autores acerca de su visión de la enseñanza de estrategias para la lectura. Destaca las seis fases de Brown (1984), el proceso de construcción conjunta (Edwards y Mercer, 1998), el concepto de andamiaje (Wood, Bruner y Ross, 1976), el de Modelado (Collins y Smith, 1980), las cinco etapas de Baumann (1985) y el modelo de enseñanza recíproca (Palincsar y Brown, 1984), entre otros muchos existentes. No es mi cometido resumir todos ellos, pero si dar mi opinión crítica. Observo que todos los modelos, de una forma u otra, apuestan por unas primeras fases guiadas (donde el preceptor y el alumno trabajan de forma conjunta) y tras ellas esta enseñanza directiva cede el protagonismo hacia un trabajo cada vez más autónomo del alumno. Me parece muy acertado este nuevo enfoque de la lectura, trabajada en equipo y a la vez mirando mucho más allá del presente. Me gusta también como destaca Isabel Sole el papel del profesor, que si bien asume un nuevo rol, el de guía, su función es definida como insustituible y de crucial importancia.

Por último la autora explica los diversos tipos de texto (narrativo, expositivo, descriptivo, etc.) y expone como cada uno de ellos generará unas expectativas u otras en el autor. Comparto con la autora que el lector al enfrentarse a un texto, en función de su naturaleza, construye unos esquemas mentales que lo preparan de algún modo ante lo que él considera que va a enfrentarse. Es muy adecuado que los alumnos estén familiarizados con las estructuras propias de cada uno de los tipos, puesto que encontrarán así fácilmente indicadores esenciales que le permitan anticipar la información y le ayudan a su vez a interpretar los contenidos.


Actividad-Concurso:

Propondría la lectura conjunta de cada alumno con al menos uno de sus progenitores del libro que a estos les resulte atractivo. Tras la lectura, aprovechando el gusto de los alumnos por las TIC y por fotografía, propondría un resumen del libro a través de 10 fotografías. La familia y el alumno deberán implicarse en la escenificación ordenada del libro, conformando un resumen fotográfico del mismo a través de la escenificación y el ingenio. Con esto, además de trabajar la comprensión lectora fomento el hábito de lectura en los hogares. Está sobradamente demostrado que en muchos casos los niños se interesan por leer al ver a sus padres hacerlo, por ello, a través de este concurso, haré de algún modo que esto suceda en todos los hogares al menos una vez. Una vez entregados todos los “foto-libros” se votaría para determinar un ganador, al cual se le asignaría un pequeño cheque canjeable en una librería cercana.